Biografia:

Nació en Buenos Aires en 1955. Comenzó sus estudios de fotografía en 1979. Entre 1982 y 1995 se desempeñó como reportera gráfica para el diario La Voz, la agencia DyN y el diario Página 12. Realizó trabajos fotográficos como El amor (1992-2005), Madres e hijas (1995/98), Mujeres presas (1991/93), Madres adolescentes (1988-90), Hospital Infanto-Juvenil (1986-88). Desde 1995 complementa su producción artística con la docencia, coordinando talleres y clínicas fotográficas. En 2002 fue invitada a participar del proyecto Violencia / Silencio por Trama (Argentina) y Pulse (Sudáfrica), que se realizó en Durban y Nieubethesda (Sudáfrica). Ha sido convocada como curadora en numerosas oportunidades. En 2004 formó parte del jurado de la Fundación Nuevo Periodismo dirigida por Gabriel García Márquez (Cartagena, Colombia) y en 2005 fue invitada a Londres como jurado del concurso La mirada justa, por el British Council y la Asociación de Derechos Civiles. En 2007 realizó un taller de fotografía en la cárcel de mujeres nº3 de Ezeiza. A partir de 2005 colabora en la edición de la revista Dulce Equis Negra y de los libros de la Colección Fotógrafos Argentinos. Ha expuesto su trabajo en forma individual y colectiva en el país y en exterior, realizando este año una retrospectiva – Lo que se ve, fotografías 1979/97 – en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta. Publicó dos libros: Mujeres Presas (colección fotógrafos argentinos, 2001, reedición 2008) y Madres e hijas (La Azotea Editorial, 2003, con un subsidio de la Fundación Guggenheim). Entre otros premios y distinciones obtuvo la beca Hasselblad (Goteborg, Suecia) en 1991, el Premio Mother Jones Internacional Fund (San Francisco, USA) en 1997, el premio Leonardo (Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires) en 1998, el premio Konex en 2002, la beca Gugegenheim (USA) en 1995, otorgada por primera vez en Argentina en fotografía. Sus obras forman parte de las siguientes colecciones: Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina; Museo de Arte Moderno, Buenos Aires, Argentina; Museo de Arte Contemporáneo Castagnino Macro, Rosario, Argentina; Museum of Fine Arts, Houston, USA; Museo de Bellas Artes, Caracas, Venezuela; Bibliothèque Nationale, París, Francia; Chateau d’eau, Toulouse, Francia; Hasselblad Center, Göteborg, Suecia; Centre Régional de la Photographie Nord Pas-de-Calais, Francia; Colecciones privadas de Argentina, Estados Unidos y Francia.
Es representada por la agencia Vu (París, Francia). Vive y trabaja en Buenos Aires.

Una retrospectiva de Adriana Lestido

Treinta años después de salir por primera vez a la calle con una cámara de fotos, de empezar a poner su vida en esas imágenes, Adriana Lestido no sabe qué pasó entonces por su cabeza. Sabe -por algo es una de las fotógrafas argentinas más reconocidas- que la llevaba una pasión que no ha menguado. “La fotografía me tomó a mí”, dice ahora, días antes de la apertura de Lo que se ve, una retrospectiva que abarca su obra entre 1979 y 2007.

Desde entonces, Lestido no paró de mostrarnos el mundo, un mundo marcadamente femenino lleno de impactantes imágenes de mujeres, madres, hijas. Pero también un mundo plagado de víctimas de la injusticia, de sentimientos sobrecogedores, que la mirada de Lestido ha sacado de la oscuridad para convertirlas en parte de “lo que se ve”.

Lestido es conocida por una serie de ensayos, como Madres e hijas, Mujeres presas, Madres adolescentes y Hospital infanto-juvenil. ¿Qué la lleva a armar esta retrospectiva? “La intención de recrear todo lo que he hecho hasta ahora, para poder ver más allá de lo que vi en cada ensayo particular, para llegar a expresar el hilo conductor de todo mi trabajo”.

Adriana lleva tres años trabajando en esta muestra, compuesta por 160 fotografías, que proponen un recorrido cronológico por todos sus ensayos fotográficos. Todos, incluso los que nunca se habían exhibido, como El amor (1992-2005) y Villa Gesell (2005).

-¿Cuál fue el criterio principal en la elección de las fotografías? -Me propuse revisar lo que hice, desde lo que soy hoy, que quedara la médula de todo mi trabajo.

El hilo conductor de la exposición lo llevan una serie de fotografías únicas, no pertenecientes a ningún ensayo, acompañadas de textos de algunos de los autores que reconoce han influido en su vida y en su arte, como Sara Gallardo, de la que toma el nombre de la muestra, John Berger, Alejandra Pizarnik o Jung.

La cámara de Lestido no busca ficciones, se hace eco de realidades, habla de mujeres y de vidas difíciles.

-Qué opina de esa injusticia que de forma tan directa retratan sus imágenes?

-Pienso que existe a pesar de mí. No lo busco, pero en mi caso el impulso creativo tiene mucho que ver con lo femenino, lo maternal, con la injusticia y la falta de familia, con todo lo marginal, con todo aquello que necesito comprender. Aunque todo eso está cambiando y las últimas series son muy diferentes.

Lestido se reconoce influida por importantes fotógrafos como Nan Goldin o, de forma especial Dorothea Lange, pero opina que las influencias van más allá de las que ejercen los compañeros de profesión: “Todo lo que a uno le llega realmente influye de alguna manera”.

-¿Qué es lo más importante en el trabajo creativo?

-Me quedo con las imágenes que tienen vida propia, las que crecen con el tiempo, las que responden a una necesidad profunda.

¿Qué viene después de una muestra como ésta, cuáles son los planes futuros? Lestido dice que no tiene planes concretos: “Por supuesto, tengo fantasías, pero son livianas, y cambian todo el tiempo. La energía la pongo en el presente”.

El presente de esta muestra viene de la mano de un pasado de dolor y la fotógrafa no desconoce cómo se vinculan.

-Usted empezó a hacer fotografías el año de la desaparición de su marido. ¿En qué sentido eso actuó como detonante?

-En realidad eso es algo de lo que me di cuenta mucho tiempo después; la relación entre su desaparición y la irrupción de la fotogr
afía en mi vida. La ficha me cayó mientras hacía Madres e Hijas, en el 96. Es posible que haya sido el detonante, pero son cosas muy dolorosas y personales, no puedo explayarme mucho. Este año se cumplen 30 años de su desaparición y quizás de alguna manera esté cerrando una etapa de dolor con esta muestra. Se la dedico a él y a una amiga muy querida.

 

Por: Fiorella Antonella Balbi, Macarena  Andrade 3º Pol.

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